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Restaurante El Pote
Sala principal de El Pote con bancos tapizados y luz cálida

Nosotros

Cocinando para tidesde 1972

Con medio siglo de historia, El Pote se ha consolidado como un referente gastronómico por su cocina de calidad, su compromiso con el buen servicio y una cuidada atención al detalle. Bajo la dirección de Adal Santana y un equipo de profesionales con vocación, el restaurante ha sabido mantener la esencia que lo ha hecho único, combinando tradición y evolución constante.

En 2010 el restaurante se actualizó y reformó su planta alta, dando lugar a lo que hoy conocemos como El Altillo de El Pote. La clásica mesa y mantel dejó paso a taburetes y mesas altas que, sin renunciar al confort, sumaron el restaurante a la costumbre de comer tapeando.

En 2026 hemos dado el paso más importante en años: una reforma integral del local y una carta nueva, más corta y más centrada. Menos platos, más producto y más foco. El Pote más acogedor que nunca, para los próximos cincuenta años.

El sabor que sembró la historia, hoy más nuestro que nunca, para siempre en tu mesa.

Rincón con mesa vestida contra la pared de piedra volcánica
Reloj de corchos de vino sobre la pared de piedra
Cartel esmaltado «Avenida El Pote» sobre la pared de piedra

El local

Tres ambientes, una misma casa

  • Barra de El Pote con el tirador de latón y el botellero iluminado

    La barra

    Recibe al comensal. El sitio para tapear de forma rápida e informal, con una caña tirada del grifo de latón.

  • El Altillo de El Pote, con su barandilla roja y vistas a la sala

    El Altillo

    Nació en la reforma de 2010: mesas altas y taburetes, una imagen más moderna y platos para compartir.

  • Mesa redonda bajo la lámpara de latón

    El comedor

    Mesa y mantel contra la piedra volcánica. Dos comedores privados para 10 y 20 comensales.

Adal Santana, propietario de El Pote, presentando el vino de la casa

El equipo

Las caras detrás de la cocina y la sala

Un equipo que lleva años cuidando lo mismo: el producto, el trato y la mesa. Se nota en la sala, en la bodega y en cada plato que sale de la cocina.